Este domingo, como casi todos, me dí una vueltita por la casa de mi abuela, en mi querido Gerli.
Y tomando unos mates con ella mirando la lluvia por una ventana que da al patio de pronto, súbitamente, creí ver lo que más tarde comprobaría cierto: granizo.
Salí corriendo lo más rápido que mi humanidad pudo en dirección a la calle pero por la parte interna de la casa (cabe aclarar que es una construcción antigüa, del tipo "chorizo"). A medida que atravesaba habitaciones iba tomando mantas de sobre las camas. Una de mi abuela, otra de mi tía...
Y es que en el jardín de la casa hay espacio para guardar el auto, más no bajo techo.
Rápidamente coloqué la primer manta sobre el techo. Uno, dos, tres impactos de hielo redondo dieron sobre mi cabeza y espalda.
La segunda frazada tuvo el mismo destino (pensaba yo que el capó y el baúl podría reemplazarlos pero el techo no).

Volví corriendo sobre mis pasos a buscar más abrigo de camas. La próxima cubrió el capó. Una más el baúl. En esta salida fuí alcanzado por dos bolas de granizo, pero en esta ocasión de mayor porte.
Finalmente ingresé para tomar la alfombra del perro y depositarla sobre el capó. La granizada ya era intensa.
Y duró varios minutos, algo mas de veinte, durante los cuales observamos -ahora desde la ventana que da al jardín- cómo aquellos pedazos de hielo intentaban malograr mi vehículo. Y las frazadas de mi abuela...
Pasado el temporal, a cargar con las pesadas mantas mojadas y colgarlas en el fondo. Saludo rápido y volando a casa ante la amenaza inminente de una réplica.
¿El auto? Bien, gracias. Ni un rasguño. ¿Yo? Un par de moretones sin consecuencias y una mojadura padre que recuperé con un baño caliente.
Y sí, señores... Muchos atribuyen esta lluvia y este granizo a mi regreso por la web y los blogs...
Veré si se me cae el óxido y puedo hacer girar los engranajes que lleven adelante todo esto.
"Veredas..." queda en suspenso por tiempo indeterminado -muy demandante el formato- y mañana (08-07-2009, no se apresuren que antes no habrá nada) arranco un nuevo espacio con
BARACKE 4.
En fin, que estoy de vuelta.